Las escenas de las películas de Harry Potter que no veremos en la nueva serie porque nunca estuvieron en los libros
La nueva serie de Harry Potter de HBO tiene ante sí una oportunidad que las películas nunca tuvieron: adaptar cada una de las novelas con mucho más tiempo para desarrollar personajes, tramas y escenarios. Pero esa mayor fidelidad también implica algo importante para quienes crecimos con las películas: algunas escenas que recordamos perfectamente podrían desaparecer por completo, porque J. K. Rowling nunca las escribió.
Durante ocho películas, Warner Bros. convirtió la saga en un fenómeno cinematográfico, pero también introdujo momentos creados específicamente para la gran pantalla. Algunos ayudaron a resumir la historia; otros modificaron personajes o cambiaron situaciones que, con el tiempo, se han convertido en parte de nuestra memoria colectiva.
Uno de los casos más conocidos es Harry rompiendo la Varita de Saúco al final de Las Reliquias de la Muerte: Parte 2. En el libro, Harry toma una decisión muy diferente: utiliza la varita para reparar la suya, rota desde su enfrentamiento con Nagini, antes de devolverla a la tumba de Dumbledore. Si HBO busca respetar el desenlace literario, probablemente veremos por fin este momento tal y como fue concebido originalmente.
También está la famosa reacción de Dumbledore cuando descubre que Harry participará en el Torneo de los Tres Magos. En la película, el director de Hogwarts irrumpe en la habitación y pregunta a gritos si Harry puso su nombre en el Cáliz de Fuego. En la novela, la escena tiene un tono completamente distinto: Dumbledore mantiene la calma y pregunta a Harry con seriedad. La diferencia parece pequeña, pero afecta directamente a la personalidad del personaje.
Una de las secuencias más espectaculares creadas para el cine fue el ataque a La Madriguera en Harry Potter y el misterio del príncipe. En la película, Bellatrix Lestrange y Fenrir Greyback irrumpen en los terrenos de la casa de los Weasley durante las vacaciones de Navidad. Harry y Ginny salen en su persecución, mientras los Mortífagos terminan provocando un incendio que destruye buena parte de La Madriguera.
Otro cambio especialmente significativo afecta al enfrentamiento final entre Harry y Voldemort. Las películas transformaron el duelo en una persecución mucho más espectacular, incluso con ambos cayendo desde una torre mientras parecen fusionarse físicamente. En el libro, sin embargo, la batalla se desarrolla ante los supervivientes de Hogwarts. Harry y Voldemort se enfrentan cara a cara en el Gran Comedor, y la muerte del Señor Tenebroso no tiene nada de extraordinaria: su cuerpo cae al suelo, recordando que Voldemort era, al final, un hombre mortal.
Tampoco existió en las novelas la escena en la que Hermione modifica la memoria de sus padres delante del espectador. Sabemos que lo hace antes de partir para buscar los Horrocruxes, pero Harry no presencia ese momento y Rowling nunca describió una despedida como la de la película.
Y hay otro detalle que HBO tendrá que decidir cómo abordar: Ron nunca abandonó a Hermione en las escaleras después de que ella fuera atacada por el troll. Esa pequeña escena cinematográfica reforzaba la tensión del trío, pero la historia original construye su amistad de otra manera.
La nueva serie no tiene por qué convertirse en una copia literal de los libros plano por plano. Toda adaptación necesita tomar decisiones. Sin embargo, su promesa de dedicar una temporada a cada novela permite recuperar algo que el cine no siempre pudo ofrecer: la versión de Harry Potter que realmente estaba en las páginas.
Quizá la mayor sorpresa para muchos espectadores no sea descubrir nuevas escenas, sino comprobar que algunos de los momentos que creíamos inseparables de la historia de Harry, Ron y Hermione nunca formaron parte de ella.