Albus Chismógrafo
Hace más de diez años, un periodista especializado en corrupción corporativa fue encarcelado en Azkaban por “uso indebido de criaturas mágicas”. Su supuesto crimen consistía en infiltrar su Patronus intangible - un gato de colores claros y plateado con muy buenos detalles en cuanto a apariencia casi física - en sedes ministeriales, cámaras acorazadas y reuniones privadas para obtener información.
Pero existía un problema legal: un Patronus no es una criatura mágica reconocida por el Ministerio. No puede poseerse, clasificarse ni regularse como animal independiente. Condenarlo implicaba admitir que ciertos hechizos avanzados podían actuar con autonomía parcial y esto dejaba un resquicio legal que era mejor no ser manejado por el Departamento de Regulación de Criaturas Mágicas. El Ministerio prefirió enterrarlo todo bajo burocracia y silencio.
Décadas después, el preso continúa encerrado y prácticamente olvidado. Sin embargo, artículos anónimos empiezan a aparecer en pequeños periódicos mágicos independientes. Revelan fraudes comerciales, desapariciones sospechosas de criaturas mágicas, experimentos ilegales y pactos entre corporaciones y funcionarios del Ministerio...
Todos los textos comparten detalles imposibles de conocer. A menos que poseas una forma incorpórea y libre... un Patronus.
Cuentan a veces, que poco antes de que se publique una nueva investigación de duras críticas, alguien ha dicho ver un gato plateado observando desde una ventana, una cornisa o el respaldo de un asiento vacío.
Algunos creen que es un simple gato callejero iluminado por magia ambiental.
Otros creen que el periodista sigue enviando su Patronus fuera de Azkaban.
Los pocos que conocen la verdad sobre el preso sospechan algo mucho peor: el Patronus convocado de Albus quizás posea la extraña capacidad de transmitir información auditiva y visual hacia el mago que lo convoca. Puede que tenga gran alcance y una gran libertad de movimientos. Por ahora son meras especulaciones de El Quisquilloso.
Bellatrix Blackveil
Si preguntas por Bellatrix Blackveil en los pasillos del Ministerio de Magia, la mayoría de funcionarios te dirán que nunca han oído hablar de ella.
Y, sin embargo, su nombre aparece una y otra vez al pie de artículos que analizan sucesos olvidados, inconsistencias en documentos oficiales y acontecimientos que muchos preferirían dejar enterrados.
Nadie sabe exactamente dónde nació ni cómo consiguió acceder a ciertos archivos. Algunos aseguran que estudió Historia de la Magia en Hogwarts; otros sostienen que pasó años investigando en bibliotecas privadas y colecciones prohibidas. Hay incluso quien afirma que posee copias de documentos que oficialmente dejaron de existir hace décadas.
Lo único que parece claro es que Bellatrix siente una obsesión casi enfermiza por las historias incompletas.
Por las versiones oficiales que no terminan de encajar.
Mientras la mayoría consideraba aquella historia una simple teoría conspirativa alimentada por las páginas de El Quisquilloso, Bellatrix comenzó a recopilar testimonios, recortes antiguos y documentos ministeriales relacionados con el caso.
Lo que descubrió nunca ha sido publicado por completo.
Sin embargo, los lectores más observadores han detectado algo curioso.
Algunas de las investigaciones firmadas por Bellatrix Blackveil contienen detalles que jamás aparecieron en registros públicos.
Detalles que coinciden sospechosamente con información revelada más tarde por los artículos anónimos atribuidos al misterioso Patronus de Albus.
Por supuesto, Bellatrix siempre ha rechazado responder preguntas sobre el tema.
Cuando se le pregunta si conoce personalmente al preso de Azkaban, suele limitarse a sonreír y cambiar de conversación.
Y cuando se le pregunta por el famoso gato plateado, simplemente responde:
"Hay historias que no necesitan ser demostradas para ser ciertas."
Desde entonces, algunos lectores de Ecos de Azkaban mantienen una teoría propia.
Creen que Bellatrix Blackveil y Albus nunca se han conocido en persona.
Creen que jamás han intercambiado una sola palabra.
Pero también creen que, de algún modo, ambos llevan años trabajando juntos.
Uno desde una celda olvidada de Azkaban.
La otra desde las sombras.
Y mientras el Ministerio siga ocultando secretos, probablemente seguirán haciéndolo.
