Uno de los mayores sacrificios que hicieron las películas de Harry Potter fue reducir el papel de muchos de los profesores de Hogwarts. Aunque personajes como Albus Dumbledore, Severus Snape o Minerva McGonagall tuvieron una presencia destacada, otros docentes apenas aparecieron unos minutos en pantalla, pese a que en las novelas desempeñan un papel mucho más importante. Todo apunta a que la nueva serie de HBO quiere cambiar esa situación.
Al dedicar una temporada completa a cada libro, la adaptación dispondrá de tiempo para desarrollar la vida cotidiana en Hogwarts y mostrar con mayor profundidad a los profesores que acompañan a Harry durante su formación. No se tratará únicamente de impartir clases, sino de reflejar cómo cada uno de ellos contribuye a la identidad del colegio y a la evolución de sus alumnos.
Un buen ejemplo es Filius Flitwick, el profesor de Encantamientos. En las películas quedó relegado a un personaje secundario, pero en los libros participa activamente en la defensa del castillo durante la Batalla de Hogwarts y es reconocido como uno de los duelistas más brillantes de su generación.
Algo parecido ocurre con Pomona Sprout, profesora de Herbología. Más allá de enseñar el cuidado de plantas mágicas, su conocimiento resulta decisivo en La cámara secreta, ya que cultiva las mandrágoras que permiten elaborar la poción capaz de curar a las víctimas del basilisco.
Incluso personajes menos visibles, como Aurora Sinistra, profesora de Astronomía, o Septima Vector, profesora de Aritmancia, ayudan a transmitir una idea fundamental de las novelas: Hogwarts no es solo el escenario donde estudia Harry Potter, sino un auténtico colegio de magia con decenas de asignaturas y docentes especializados.
El formato televisivo también permitirá profundizar en las relaciones entre el profesorado. La rivalidad entre Snape y McGonagall, la confianza que Dumbledore deposita en Hagrid o el respeto que despiertan profesores como Flitwick enriquecen la historia y muestran que el castillo funciona como una comunidad, no solo como el lugar donde transcurren las aventuras del protagonista.
Después de todo, Hogwarts nunca fue memorable únicamente por sus pasillos, sus escaleras cambiantes o sus fantasmas. También lo fue por los profesores que enseñaban en sus aulas. Si la serie consigue darles el protagonismo que tuvieron en los libros, el colegio volverá a sentirse como un lugar vivo, lleno de personalidades tan fascinantes como la de los propios alumnos.
