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Las localizaciones reales que dieron vida a la saga de Harry Potter

Harry Potter existe más allá de Hogwarts: las localizaciones reales que dieron vida a la saga. Cuando pensamos en las películas de Harry Potter, es fácil imaginar que todo aquello que vimos en pantalla fue creado dentro de unos estudios. Sin embargo, una parte enorme de la magia nació en lugares que existen de verdad. Castillos, catedrales, estaciones de tren, mercados e incluso playas de Inglaterra y Escocia se convirtieron en Hogwarts, Hogsmeade, el Ministerio de Magia o algunos de los rincones más reconocibles del mundo mágico.

Una de las primeras localizaciones que conocimos fue Alnwick Castle, en Inglaterra. Sus exteriores dieron vida a Hogwarts durante La piedra filosofal y La cámara secreta. Allí vimos a Harry y sus compañeros aprender a volar en escoba y recorrer los terrenos del colegio. Hoy, caminar por sus jardines significa hacerlo por uno de los lugares donde comenzó la magia cinematográfica de Harry Potter.

Alnwick Castle

Muy cerca de allí encontramos Durham Cathedral, cuyos impresionantes claustros se transformaron en diferentes pasillos de Hogwarts. También Gloucester Cathedral prestó sus corredores para representar el colegio, demostrando cómo diferentes edificios históricos podían convertirse, gracias al cine, en distintas partes del mismo castillo.

Oxford también tuvo un papel fundamental. La Divinity School de la Bodleian Library se convirtió en la enfermería de Hogwarts, mientras que otros espacios de la universidad aparecieron en diferentes escenas. Son lugares que ya tenían siglos de historia antes de que Harry Potter llegara hasta ellos.

Pero Hogwarts no fue el único escenario mágico. Leadenhall Market, en pleno Londres, se convirtió en la entrada al Caldero Chorreante en La piedra filosofal. La estación de Goathland, en Yorkshire, fue utilizada como la estación de Hogsmeade, mientras que King's Cross se convirtió en uno de los lugares más importantes de la saga gracias al andén 9¾.

Y si hay una imagen que prácticamente todos los fans reconocen, es la del Expreso de Hogwarts atravesando el viaducto de Glenfinnan, en Escocia. Sus enormes arcos de piedra aparecen en varias películas y se han convertido en uno de los lugares de peregrinación favoritos de los seguidores de la saga.

viaducto de Glenfinnan

También viajamos hasta lugares mucho más alejados de la imagen tradicional de Hogwarts. Freshwater West, en Gales, se convirtió en el escenario de Shell Cottage, donde Harry y sus amigos viven algunos de los momentos más importantes de Las Reliquias de la Muerte. Allí se rodaron escenas relacionadas con la muerte de Dobby, convirtiendo aquella playa en uno de los lugares más emotivos de toda la saga.

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Y después están los lugares que nunca existieron antes de Harry Potter. En los estudios de Leavesden se construyeron escenarios como el Gran Comedor, el Callejón Diagon, la Sala Común de Gryffindor o el despacho de Dumbledore. Algunos fueron desmontados después del rodaje, mientras que otros forman hoy parte del Warner Bros. Studio Tour London.

Quizá eso sea lo más fascinante de las películas.

Harry Potter no se rodó en un único mundo mágico. Se construyó utilizando lugares reales que llevaban siglos existiendo, escenarios creados expresamente para las películas y paisajes que terminaron quedándose para siempre en nuestra memoria.

Y eso significa que, aunque Hogwarts no exista, podemos caminar por algunos de sus pasillos, subir a la estación donde llegaban sus alumnos y contemplar el puente por el que pasó el Expreso.

La magia no estaba únicamente en los efectos especiales.

A veces estaba en un castillo real, en una catedral medieval o en una estación perdida entre las montañas.

Y quizá por eso, tantos años después, seguimos teniendo la sensación de que el mundo de Harry Potter podría estar mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos.