Ir al contenido principal

¿Quién era Regulus Black? El héroe olvidado que cambió la historia de Harry Potter

Si preguntáramos a quienes solo han visto las películas quién fue Regulus Black, probablemente muchos responderían que era "el hermano de Sirius".

Y, en realidad, poco más podrían decir, su nombre aparece de forma fugaz, apenas se menciona en un par de escenas y desaparece casi tan rápido como llegó.

Sin embargo, quienes han leído los libros saben que Regulus Arcturus Black fue mucho más que un personaje secundario.

Fue el primero en descubrir el secreto de Voldemort y el primero que se atrevió a desafiarlo desde dentro.

Fue, sin saberlo, el hombre que inició el principio del fin del mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos.

Lo más sorprendente es que casi nadie conoce su historia, y quizá por eso sea uno de los personajes más infravalorados de todo el universo de Harry Potter.

Regulus nació en el seno de una de las familias de sangre pura más orgullosas e influyentes del mundo mágico.

Regulus Black

Mientras su hermano Sirius rechazaba desde muy joven las ideas de sus padres, Regulus parecía representar todo aquello que la familia Black esperaba de un hijo. Educado, obediente y convencido de la superioridad de los magos sobre los muggles, creció admirando el ascenso de un joven Lord Voldemort que prometía devolver el prestigio a las antiguas familias de sangre pura.

Como tantos otros jóvenes de su generación, acabó convirtiéndose en mortífago siendo apenas un adolescente.

Todo parecía indicar que seguiría fielmente el camino que su familia había trazado para él.

Pero entonces ocurrió algo que cambió por completo su forma de ver el mundo.

Voldemort pidió prestado a Kreacher, el elfo doméstico de la familia Black. Necesitaba poner a prueba las defensas mágicas de una cueva situada junto a un lago, el lugar donde pretendía ocultar uno de sus Horrocruxes.

Después de obligar al elfo a beber una poción que lo dejaba completamente indefenso y abandonarlo a merced de los inferi que habitaban el lago, Voldemort dio por hecho que jamás volvería a verlo.

Lo que no sabía era que los elfos domésticos poseen una magia distinta a la de los magos.

Gracias a una orden previa de Regulus, Kreacher consiguió regresar a casa. Y cuando contó todo lo que había ocurrido, su amo comprendió algo que nadie más había descubierto hasta entonces. Voldemort era capaz de sacrificar incluso a quienes le servían con absoluta lealtad.

Fue en ese momento cuando Regulus dejó de seguir a Voldemort.

Pero, a diferencia de otros personajes, no huyó. No buscó esconderse. Tomó una decisión mucho más peligrosa. Destruir aquello que mantenía inmortal al Señor Tenebroso.

Mucho antes de que Dumbledore comenzara su investigación, Regulus ya había deducido que Voldemort había dividido su alma.

No conocía todos los detalles. No sabía cuántos Horrocruxes existían. Pero comprendió que el medallón escondido en aquella cueva era mucho más que un simple objeto mágico.

Decidido a destruirlo, regresó junto a Kreacher al mismo lugar donde Voldemort había ocultado el Horrocrux.

Obligó al elfo a acompañarlo, bebió él mismo la poción que protegía el medallón y, antes de que los inferi lo arrastraran hasta el fondo del lago, dio una última orden a su fiel compañero.

Debía regresar a casa. Debía destruir el Horrocrux. Y, sobre todo, no debía contarle a nadie lo que había ocurrido.

Fue un sacrificio completamente anónimo.

Nadie lo vio.

Nadie lo celebró.

Nadie supo nunca que uno de los propios mortífagos había entregado su vida intentando derrotar a Voldemort.

Ni siquiera Sirius llegó a conocer la verdad sobre su hermano.

Durante años creyó que Regulus había muerto siendo un seguidor más del Señor Tenebroso.

Y esa es, probablemente, una de las mayores tragedias de toda la saga.

Dos hermanos que terminaron luchando contra el mismo enemigo sin llegar a saberlo jamás.

Las películas redujeron toda esta historia a unas pocas referencias casi imposibles de entender para quien no hubiera leído los libros.

Nunca se explica quién encontró realmente el falso guardapelo.

Nunca se muestra el sacrificio de Regulus.

Nunca comprendemos por qué Kreacher siente tanta devoción por él ni el enorme peso emocional que carga el elfo durante el resto de la historia.

Como consecuencia, uno de los momentos más conmovedores de Las Reliquias de la Muerte desapareció prácticamente por completo de la adaptación cinematográfica.

Y es una auténtica lástima.

Porque Regulus representa uno de los mensajes más poderosos que J. K. Rowling dejó escondidos entre las páginas de la saga.

Nunca es demasiado tarde para reconocer que estamos equivocados.

Nunca es demasiado tarde para elegir un camino diferente.

Mientras otros personajes luchaban contra Voldemort desde el principio, Regulus tuvo que enfrentarse primero a algo mucho más difícil: reconocer que había entregado su vida a una causa equivocada.

Su historia demuestra que el valor no consiste únicamente en enfrentarse al enemigo.

A veces, el mayor acto de valentía es atreverse a traicionar aquello en lo que siempre has creído cuando descubres que está mal.

Y la serie por primera vez podrá mostrar a Regulus Black tal y como merece ser recordado. No como "el hermano de Sirius". Ni como un mortífago más. Sino como el hombre que, completamente solo, dio el primer paso para destruir la inmortalidad de Voldemort.

Sin esperar reconocimiento. Sin esperar perdón.

Y sin llegar a saber que, años después, un joven llamado Harry Potter terminaría la misión que él había comenzado.