Entre los tres grandes núcleos utilizados por Ollivander, la pluma de fénix es probablemente el más misterioso y difícil de conseguir. Su rareza comienza en el propio origen del material: los fabricantes necesitan obtener una pluma de una de las criaturas mágicas más excepcionales del Mundo Mágico.

A diferencia de otros materiales, como el pelo de unicornio o la fibra de corazón de dragón, los fénix son extremadamente poco comunes. Además, no cualquier fabricante puede disponer fácilmente de sus plumas. Garrick Ollivander recibió las dos plumas utilizadas para fabricar las famosas varitas de Harry Potter y Lord Voldemort del mismo fénix: Fawkes, el compañero de Albus Dumbledore.

Harry Potter y su varita

Las varitas con núcleo de pluma de fénix destacan por su enorme potencial mágico y por ser capaces de realizar una gran variedad de hechizos. Sin embargo, también son consideradas las más difíciles de dominar. Según Ollivander, pueden actuar de manera independiente y son las menos fáciles de domesticar entre los tres grandes núcleos.

Esta peculiaridad explica uno de los episodios más importantes de la saga. Las varitas de Harry y Voldemort eran «hermanas», ya que compartían plumas del mismo fénix. Cuando ambos se enfrentaron en el cementerio de Little Hangleton, esa conexión provocó el fenómeno conocido como Priori Incantatem, impidiendo que las varitas funcionaran normalmente una contra la otra.

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Entre los magos más famosos asociados a este núcleo se encuentran Harry Potter, Lord Voldemort y Celestina Warbeck, aunque las características concretas de sus varitas fueron diferentes.

La pluma de fénix representa, en definitiva, el núcleo más imprevisible y extraordinario de Ollivander. Una elección poco común para magos capaces de establecer un vínculo con una varita que, como el propio fénix, parece conservar siempre una parte de su naturaleza independiente.

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